Aunque nunca he cazado, creo que hay veces que mientras grabo, mi actitud se asemeja a la que una cazadora aparentemente tiene: Observo a través de la cámara con una atención tan intensa que parezco atrapar y arrastrar hacía mí aquello que miro.
Dentro de mí en cambio, ocurre todo lo contrario:
Cuanto más miro algo, más dentro de ella estoy y en ese examinar y en esa espera, dejo de ser yo para ser yo-en ello. Algunas de las cosas que ahora mismo se son que
Me encanta el monte.
Subir, bajar corriendo y mirar al cielo, a los lados, al paisaje desde arriba.
Flotar en el mar
boca abajo
con las gafas de buceo puestas
respirando por el tubo de snorkel.
Observar el límite, a vezces definido, otras difuso entre el cielo y el mar. Y las nubes.
rabajar en la terraza de nuestra casa de Mutriku y, de vez en cuando, ampliar la mirada en este límite variable.
Hace poco entendí que hacemos del mar un objeto de personalidad independiente entendiéndolo como una superficie acuática horizontal. A mi se me hace dificil pensar en él como un objeto solitario. Al observarlos he comprendido que, sin atmosfera (y sin rocas, sin tierra, sin fauna, sin flora), el mar no podría ser. Entiendo el mar como un conjunto de factores en constante relación una secuencia de movimientos realizados por actores un contexto una situación de constante fluidez.
Es una esfera en la que las moléculas de agua viajan en todas las direcciones en todos sus estados posibles.
Aizpea de Atxa Cancel
Aizpea de Atxa Cancel (Iruña, 1998). Graduada en Arte por la UPV/EHU, actualmente cursa el Master Propio en Cinematográfica y Audiovisual de la escuela de zine Elias Querejeta Zine Eskola mientras completa su formación en cursos y talleres fuera de la academia. Recibió el Premio Joven Eusko Ikaskuntza-Laboral Kutxa Gazte Saria en 2019.
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