A principios de 2022 la Fundación Centro de Arte Contemporáneo de Huarte, con su patronato a la cabeza, realizó un trabajo de reflexión interna tras el cual redactó un documento de líneas y objetivos que publicó en la convocatoria para la nueva dirección y que sirvió de guía para la redacción del nuevo proyecto.
Ambos documentos recogen el impulso que entre 2016 y 2022 ha transformado el Centro Huarte en un espacio dedicado a la producción artística y un lugar de recursos para la comunidad del arte contemporáneo en Navarra, y partiendo de ese mismo documento, el nuevo proyecto de dirección propone podar y dar forma a la programación, como si de una planta se tratara, para garantizar un crecimiento sano y sostenible. En resumen, se pretende afianzar, asentar y consolidar todas aquellas acciones de programación destinadas al fortalecimiento y la atención a la comunidad artística.
En este contexto que se ha generado, en el que lo horizontal, lo relacional y lo comunitario están en el centro y atraviesan todas las áreas de trabajo, es posible ir abarcando cada vez más segmentos de la cadena de valor y garantizar un mayor recorrido y desarrollo a los proyectos y procesos que ocurren en el Centro Huarte. Para ello, se hará un especial esfuerzo en la mediación y la educación artísticas, metodologías estas que permitirán socializar y poner en común estos procesos con otras audiencias y comunidades que los complementen y viceversa, en un flujo de ida y vuelta del conocimiento y favoreciendo procesos de aprendizaje que construyen una ciudadanía más crítica.
La investigación y la experimentación son ejes fundamentales de los procesos de producción, no sólo de obras materiales, sino también de conocimientos y de relaciones tanto profesionales como afectivas.
Partiendo de esta idea, se pretenden favorecer las sinergias entre áreas de conocimiento para que las metodologías propias del arte se vean enriquecidas de otras muchas áreas, pero donde las artes, aportan también un enfoque más amplio a otros campos, abriéndonos así, al debate académico sobre investigación artística, entendiendo que teoría y praxis no van por separado, sino que confluyen. Así, lo teórico puede entenderse como una práctica más, ya sea de escritura, de asociación de ideas y materiales, de invitación a la reflexión, etc., mientras que las prácticas artísticas se ven atravesadas por los discursos contemporáneos, buscando una coherencia entre forma y contenido.
El Centro Huarte pretende ser un espacio de prácticas situadas. Para ello, es necesario hacer visible a la institución y todo lo que esta puede ofrecer al territorio en el que se encuentra con la estrategia clara de seguir generando relaciones estables de trabajo en red con ese contexto. Esto implica un ejercicio de mirarnos y mirar más allá, reconocernos en otras realidades y establecer alianzas desde aquello que compartimos.
El Centro Huarte trabaja principalmente con la comunidad artística navarra, entre cuyes agentes es necesario crear conexiones, fomentar el encuentro y generar relaciones, trabajando desde una concepción líquida del arte contemporáneo, sin establecer disciplinas estancas y desde la idea de transdisciplinariedad, donde las conexiones entre proyectos son posibles y se favorece por la inclusión y participación de múltiples agentes. Sin embargo, no se reduce a las relaciones internas que esta comunidad tiene, sino más bien lo que hará es trabajar para ponerla en relación con otros actores y áreas del conocimiento.
El Centro Huarte tiene que seguir enfatizando su apoyo a la producción artística, y ofrecer un espacio vivo, plural y diverso, donde las manifestaciones artísticas y la creación actual se encuentren y generen sinergias y contexto. Un lugar con clara identidad experimental, investigadora, innovadora y reflexiva. Un espacio con marcado carácter transdisciplinar y que responda a los modos de hacer del arte actual en el que las disciplinas se diluyen y fusionan para generar nuevas prácticas claramente marcadas por los debates contemporáneos. Un lugar donde se entienda la producción como aquello que hace que los agentes de la comunidad se relacionen, colaboren, compartan, investiguen, participen, trabajen, aprendan, debatan y cuestionen. Así, la producción artística no tendrá como único fin la obra de arte, sino que generará conocimiento, sensaciones, relaciones, afectos, etc.
Finalmente, es necesario que el arte se entienda como un agente generador de conocimientos, afectos y relaciones que puede mejorar la vida y aportar beneficios a la sociedad. Este retorno debe abrir, difundir y generar nuevos conocimientos con toda la sociedad, de una manera abierta, transversal e intergeneracional, alejándonos de aquellas visiones que interpretan el arte o la cultura como espectáculo o entretenimiento, y se fomentará la visión del arte como motor de transformación.
Tras una primera transformación (2016-2022) el Centro Huarte se encuentra en un momento en el que la mediación se hace muy necesaria. Se pretende poner ahora el esfuerzo en socializar los procesos que tienen lugar en él para compartir y abrirlos entre sí, pero también a otras comunidades, colectivos y a toda la ciudadanía en general, y así poder intercambiar conocimientos.
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