“El fantasma del espejo lleva mi carne hacia fuera, y al mismo tiempo todo lo invisible de mi cuerpo puede investir los otros cuerpos que veo. Desde ese momento mi cuerpo puede constar de segmentos tomados del cuerpo de los otros igual que mi sustancia pasa a ellos; el mundo es un espejo para el mundo.”.
Maurice Merlau-Ponty, El ojo y el espíritu.
En la original: “el hombre es un espejo para el hombre”.
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