Distrópika

Natalia Álvarez

Se trata de una instalación interactiva, que parte de la búsqueda de objetos encontrados en el entorno próximo y los sonidos que se pueden encontrar ahí (pájaros, agua, piedras, hojas, etc.). Se llama distrópika porque es una fantasía entre Panamá (país de nacimiento) y Pamplona, buscando hilar con tensión-emoción los pedacitos de territorio que encuentro aquí para reconstruir un sitio que no existía o que sólo lo hacía en mi imaginación. En verdad es un ejercicio de atención y cuidado, un experimento para reflexionar sobre el sitio que ocupo en el mundo y mi relación con este, los objetos que circulan entre nosotros y los vínculos que se forman entre los cuerpos, humanos y no humanos, vivos o inertes.