19 de Mayo de 2010 a las 10:35 am
Danza contaminada
Fotografías: Guillaume Poussou
Se pregunta. Se responde. Interpela al público. Escribe y dibuja en una pizarra. Y baila. Silvia Sant Funk del Colectivo Las Santas está acostumbrada a emplear el movimiento combinado con la palabra utilizando diferentes herramientas físicas, donde finalmente lo visual adquiere mucha fuerza.
Tras realizar sus estudios como bailarina de danza contemporánea con una beca en La Fábrica, Silvia continuó su formación con diversos profesores en Barcelona, Nueva York y Caracas, a la vez que acudía a la universidad como alumna de Historia del Arte. Unas influencias múltiples que no dejan de reflejarse en un trabajo que huye de las clasificaciones. “Me interesa la danza en el sentido más amplio y su capacidad de contaminarse con todo tipo de propuestas”.
Es en este contexto en el que plantea su colaboración con LiquidDocs, dentro de la exposición Hacer y (Des)Hacer en el Centro Huarte. Silvia Sant Funk ha creado un graffiti-instalación a partir de las emociones e interrogantes que el genera con su cuerpo movimiento. Una experiencia que habitualmente desarrolla con público en uno de sus solos y en la que la danza se entremezcla con aspecto de lo cotidiano, como un lenguaje no ajeno a la vida. “Es una huella de una pieza escénica en la que bailo y que buscar lanzar sugerencias y preguntas a la gente”.
“Mi casa”, dibuja. “Hacer reformas en casa”, escribe. Y partiendo esas dos líneas de pura practicidad: la posibilidad de romper el circulo vicioso, cargada de interrogantes. Sobre la pared del Centro Huarte se extiende un diagrama de vivencias, de ensayo y error, común tanto proceso creador en la danza como a la gestión de las necesidades diarias. A ellas se unen el discurso audiovisual con fragmentos de sus propuestas escénicas y conversaciones, dentro del colectivo de Las Santas, y objetos que diseñan un camino hacia el mural. “Es una propuesta un poco interactiva. Tiene sentido si la gente la lee, la mira, la observa y empieza a viajar con su imaginación”.
Una propuesta que más allá de la aparente racionalización del proceso, se muestra muy física. Un esquema en la pared: “Este cuerpo siempre repite: muchos pequeños saltitos, impulsos con el brazo derecho, golpes de cabeza, 2ª posición, movimientos sincopados, extensión de los brazos y las manos muy abiertas, bajarse a las cuatro patas, giros siempre a la izquierda”. Otra fórmula: ser visto más, moverse menos…
Las Santas
Silvia Sant Funk forma parte de Las Santas, un colectivo “de tres”, que dirigen y gestionan La Poderosa, espacio para “la danza y sus contaminantes” desde el que agitan su entorno cultural inmediato. Mónica Muntaner y Beatriz Fernández completan esta tríada dedicada a impulsar espacios o plataformas de pensamiento, acción y exhibición para creadores interesados en los nuevos lenguajes del cuerpo. “No partimos de la idea clásica de compañía, que no nos interesa demasiado. Nos gusta ser flexibles para colaborar con gente que pueda aportar visiones diferentes y que muchas veces no tienen nada que ver con la danza”.
Su trabajo se adapta a todo tipo de formatos y espacios para “interactuar con ellos”. Por eso, a pesar de las “derivas que pueden tomar nuestras propuestas, somos muy físicas, nos sentimos vinculadas a la pasión del cuerpo en movimiento”, añade.
Actividad profesional
Silvia Sant Funk inicia en 1992 su carrera profesional de la mano de Merçè Boronat que funda la compañía Satsumas y con la que baila en “Tea for Two”, “White Lily” y “Prenent la fresca”.
Entre 1993 y 1998 vive en Holanda donde entra a formar parte de la compañía de danza-teatro The Meekers dirigida por Arthur Rosenfeld y Ana Teixidó. Junto a ellos estrena “’n Beschadigd Sprookje” y “Alphabet Soup”. Trabaja también puntualmente para la coreógrafa Angelica Oei y para la Nederlandse Opera.
Entre 1998 y 2000 se integra en la compañía de Angels Margarit /Mudances, actuando en “Arbre de tè”, “Tèrbola” y “L’edat de la paciència”. En el 2000 colabora como ayudante de coreografía en el solo de la coreógrafa “Peces Mentideres”.
En este tiempo, junto con Mª Antonia Oliver, actúa en “Ese pequeño señor” y participa en Tempo, proyecto organizado entre el CCCB y La Porta.
A partir del 2001 inicia una trayectoria de trabajo más personal que se materializa con la creación de su primer trabajo en solitario “Descontrolada”. Junto con Mónica Muntaner y Bea Fernández crea el colectivo Las Santas.





