14 de Noviembre de 2008 a las 12:30 pm

La aventura de la música contemporánea

 

Foto: Raúl Goñi
 

La música contemporánea es una aventura  que hay que recorrer y disfrutar este es el planteamiento  que Erdem Cologlu, músico y director turco ha traído al Centro Huarte, dentro del “La Otra Orilla. Primer Encuentro sobre Culturas Contemporáneas”. “Como en todas partes es el pop el estilo que tiene más influencia. Pero existe un movimiento muy interesante de música contemporánea, que no se puede entender sin tener en cuenta su relación con la tradición, pero que todavía atrae a un público minoritario”. En su opinión, “es importante insistir en la educación musical, en que deje de ser cuestión de élites”.

Un buen ejemplo de esta joven música contemporánea es Zeynep Gedizlioglu, que presentó ayer una de sus obras “No pares de hablar” que ha querido presentar en Huarte en memoria de Hrant Dink, periodista armenio asesinado en Turquía en 2007 .  El concierto fue interpretado por el cuarteto de cuerda formado por: Anna Przylecka-Violín, Anna Dobreva-violín, Jerzy Wojstvsiak-viola y Tomasz Przylecki-violonchelo (todos ellos integrantes de la Orquesta Sinfónica de Navarra), que durante los meses previos han estudiado y trabajado esta pieza. “Es importante que la música conecte, que transmita un mensaje”.

Zeynep Gedizlioglu (Izmir, 1977) empezó a componer cuanto tenía 14 años, influenciada sobre todo por la música rock, inspirada por grupos como Pink Floyd o la Velvet. Al llegar al conservatorio estos estilos se mezclaron con la música clásica. “Me siento muy afortunada, porque pude experimentar, eso me llevó a la música contemporánea”, un interés que se desarrolló con fuerza tras su estancia en la escuela de música de Dormstadt, done entró en contacto con los grandes compositores actuales como Toshio Hosokawa o Brian Ferneyhough. “Por ejemplo, puedes pensar en lo que significa el chelo cuando lo sometes a una presión muy intensa, pero eso no significa que todo valga, en la música contemporánea también hay unas reglas”, asegura, ya que no todo es estridencia como mucho público tiende a pensar. “Yo siento empatía con la gente a través de la música. Hay que tomarse muy en serio el sentido humano del oído, su capacidad de escuchar.”

La combinación de influencias también es la marca de la compositora y pianista Basak Dilara Özdemir, en la que las diferentes identidades confluyen. Nacida en 1981 en Estambul su familia es de origen sefardí, por lo que además de turco habla ladino, similar al castellano antiguo, que le ha servido de base para poder comunicarse en castellano e italiano.  Sus estudios musicales le han llevado también a Budapest, Alemania y París (IRCAM)y a mostrar sus obras en diferentes ciudades europeas, así que salta con facilidad del inglés, al francés… Este carácter multicultural hace que su música sea más apreciada fuera de sus fronteras que en Turquía. “Es muy diferente a lo que se hace allí y no siempre se entiende. Estoy trabajando con instrumentos acústicos y electrónicos, concentrándome en el tratamiento del  sonido, en los gestos…  Y también en los colores y en la sombra del sonido”. Esto le acerca a la llamada música espectral, en la línea de la escuela de Gerard Grisey.  Dilara presentó sus obras ayer en el Centro Huarte dentro del Primer Encuentro de Culturas Contemporáneas, y las de uno de sus mentores, el mayor compositor contemporáneo turco actual Özkan Manav. Una música que ha sido publicada por EME Publish-París.

Deja tu comentario


Cerrar
Enviar por Correo