22 de Octubre de 2008 a las 9:47 am
Rocas, piedras y chinitas (Euribor)
En Asia existe una relación cotidiana, de buen vecindario, con lo inexplicable y lo que escapa a la compresión, ya sean fantasmas, desmanes económicos o altibajos de la fortuna. Por eso, pueblan la vida de pequeños ritos que calientan las entrañas tanto como una buena sopa de miso. Hay quien quema barras de incienso para que sus acciones no se desplomen en bolsa. Otros esconden un papelito con la cifra de sus deudas, para liberarse del peso de su secreto. Todo sirve para paliar el vértigo de lo incierto. Y más en estos tiempos.
Y si eso falla, no hace falta recluirse en un monasterio budista. Basta con reunir un buen puñado de piedras, tantas como el peso del dolor que cada uno arrastre y meterlas en un pañuelo rojo. Esta es la propuesta del artista coreano Kyungwoo Chun para el Centro Huarte: reunir pedacito a pedacito los males de un millar de personas. Personas que bien pudieran ser nuestros vecinos: el trabajador sobre el que planea una regulación de empleo, el que ve como su plan de pensiones ha empezado a decrecer o aquel al que no le coge el teléfono esa chica tan simpática que comenzó a tramitar su hipoteca.
Berta Bernarte (Columna para la SER/Pamplona)
